Como podría imaginarme, que una casual e inocente intromisión en una conversación telefónica, cambiaria de cierto modo mi existencia en este submundo, alteraría mi estilo de vida e incluso hasta mi forma de sentir, y nunca pensé que las despedidas dolieran como mierda, sobre todo por lo mucho que me había preparado para afrontar esa situación.EN REESTRUCTURACIÓN
MUY PRONTO VUELVE, CON TODO Y MUCHO MÁS, MAR DE VINOS
14 oct 2009
CARTA A MI PAPÁ
Como podría imaginarme, que una casual e inocente intromisión en una conversación telefónica, cambiaria de cierto modo mi existencia en este submundo, alteraría mi estilo de vida e incluso hasta mi forma de sentir, y nunca pensé que las despedidas dolieran como mierda, sobre todo por lo mucho que me había preparado para afrontar esa situación.Viernes, 29 de junio del 2007, cuarto feriado del año, la excusa, San Pedro/San Pablo, en fin me daba igual cual era el pretexto, lo que más me importaba era visitar a mi padre, que con sufrimiento y resignación, esperaba postrado en una cama de un hospital a la pelona. Así que ansioso y animado me desperté, fui a la casa de mi tía para gorrear su desayuno y desde ahí, salir en la tarde con toda la gentita, pero la dichosa tarde nunca llegó, fue interrumpida por dos llamadas, la primera que no escuché, hizo que mi tía saliera, la segunda, la que más recordaré, hizo que aquella mañana se convirtiera en un ocaso, sin querer queriendo escuche por el anexo la dichosa llamada, de donde salió una pequeña frase que me dio el golpe de gracia. “EL VIEJO HA MUERTO” estas cuatro palabras, hicieron que soltara de golpe el teléfono, que me quedara parado como un huevon, mientras algo trataba de salir de mi pecho, no sé qué mierda seria, pero yo a las justas entendía que carajo me estaba pasando, y después de un lapsos, me tuve que comer aquellas palabras, y admitir que mi padre acababa de morir.
Han pasado 552 días de la muerte de mi padre, y por ser hoy 2 de enero, día en que me enseñaron a festejar sus cumpleaños, a modo de homenaje y de regalo, dedicaré a mi padre algunas póstumas palabras, aunque sé que de nada servirán, porque el ya está muerto y que mejor hubiera sido decirle en vida todo lo que le estoy escribiendo, pero él se lo merece.
Te pido disculpas papá Machi, porque cuando estabas vivo, nunca te escribí una carta, perdóname porque espere que te murieras, para recién poder expresar mis sentimientos, y bueno si a lo que siento podremos calificarlo como sentimiento no?
Perdóname porque te hice recordar a tu hijo mayor, aquel hijo que tanto quisiste y que la mierda de la muerte te quito, por parecerme a él, y por lo cual sufrías cada vez que mirabas mi rostro.
Perdóname, porque no te hice caso, que a pesar de tu negativa ingrese al convento, sé que aquella decisión causo secuelas en tu vida, que cambiaste tu vida para que me retire del convento, mil disculpas por hacerte prometer que dejaras de fumar y tomar, por obligarte a cambiar tu vida, por hacerte sufrir con mi ausencia. Y gracias por el juego de cortaúñas, el bivirí, el pañuelo, el calzoncillo y la carta, que me enviaste cuando estaba en el convento, todos esos regalos, especialmente la carta están bien guardados, y bueno el calzoncillo lo utilizo debes en cuando, digamos solo para asuntos especiales, jejeje.
Gracias por ser el único que confió en mi madre, que supiste darle su lugar, a pesar de las perras de mis tías, y de los hijeputas de mis familiares, mil gracias por querer a mi "hermanastro", porque siempre le trataste como si fuera tu nieto, porque te preocupabas de él al igual que te preocupabas por mí, lo contrario de la mierda de mi abuela.
Y bueno quiero confesarte, que cada vez que iba a recogerte al “asilo” (así le llamaba el lugar donde mi padre y su promoción se reunían religiosamente todos los domingos para emborracharse), te bolsiqueaba, aprovechaba el estado en que estabas para sacar todas las monedas de tu bolsillo, y que también me llevaba tus cajetillas de cigarro, no para fumarlos, si no para comercializarlos.
Confieso haber utilizado tu nombre para salirme con las mías, para salvarme el pellejo y para beneficiarme materialmente. Y disculpa si alguna vez las personas te buscaban para que pagaras mis cuentitas.
Te comento Papá que sigo participando en los carnavales de Acobamba, aquella tradición que me dejaste, aquel regalo que me heredaste, no te preocupes que por ti voy a seguir colaborando con la comparsa, también te cuento que después de 18 años de llamarme Walter, decidí cambiar mi identidad y llamarme Marcelino, esto lo hice por ti, si por la persona que fuiste, por el papel de Padre en mi vida, por ser la persona que cumplías mis caprichos, que soportabas mis travesuras.
Te debo muchas cosas, y hay mucho que agradecerte, disculparme y confesarte, supongo que llegará el momento en que nuestras almas se encuentren, para así poder tomar una botella de vino y decirnos “salucito”.
QEPDPD.
Te extraño mucho.
Marcelino Arellano Condezo
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cOzaz d la viida ..a mii pazo lo mizmo zOlo k ztaba parada detraz d una puerTa qandO Zcuxe iaa falleziiO .. nO m dzpedi .. la pared m agarrO para nO caer m tape cOn las manOz la kra ii laz lagrimaz nO dejariian d caer.. perO wenO azi z l ciclO La vida se naCe para mOrir un diaa..
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